Reflexiones diurnas inconclusas: conversando con Reinaldo Rojas y José Ángel Quintero Weir

Foto: La Guarura

Vladimir Aguilar Castro
Universidad de Los Andes
Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI)

Sobre las memorias territoriales de los pueblos indígenas (Quintero Weir)

Las memorias territoriales desafían el Estado-nación westfaliano. Esta creación que está en la base de toda la territorialidad en el Abya Yala, luego del choque civilizatorio, se confunde con las formas administrativas que se erigieron, para el caso de Venezuela, a partir de 1777 con la Capitanía General de Venezuela.

Desde antes y desde entonces, las memorias territoriales enfrentan el intento de dar y quitar tierras y territorios como res nullius (cosa de nadie). Como en el Wallmapu Mapuche, los españoles les dieron la frontera sur por ser res nullius. Y por esa misma razón, los vencedores de la guerra del Pacífico se las quisieron quitar.

Las memorias territoriales son formas de resistencia porque llevan en sí maneras de reexistencias. Si las memorias territoriales son anteriores al Estado-nación caducó westfaliano, es porque constituyen el quid de la apuesta presente en nuestras culturas originarias.

Las memorias territoriales son recuerdos de derechos ancestrales hoy traducidos en exigencias de autodemarcación, demarcación y titulación de territorios. Esas memorias están en las artesanías confiscadas a Zenaida Romero, elaboradas desde la ira porque los autores intelectuales de la muerte de su padre Sabino Romero, siguen metamorfoseados en las instituciones del Estado colonial secuestrador de derechos.

Sobre la democracia en América Latina (Reinaldo Rojas)

A la raison d’État hay que oponerle la raison del demos. La democracia es una forma de gobierno. Pero a decir de Jean Luc Nancy, no es un fin en sí mismo. Al día de hoy, es un medio en construcción, en retroalimentación, transversalizado en sociedades plurinacionales por la interculturalidad.

Lo caduco es la forma de gobernar. Y en eso gobiernos y oposiciones se dan la mano. Fracasaron en el intento de gobernanza basada en pactos ficticios y desmemoriados y, lo que es peor, desterritorializados. En el caso de Venezuela ha sido aún más grave, porque la democracia históricamente accesoria ha estado determinada por el petróleo, y por los autoritarismos.

El petróleo, la sangre de la Tierra como lo llama el pueblo indígena uwa, brota, emerge y se descubre bajo el manto del totalitarismo, y requiere de mucha autocracia para sostener el modelo de acumulación energética que sigue calentando el Planeta por encima del promedio de la temperatura global frente al período pre-industrial.

Tres aspectos se entrecruzan a la hora de dar cuenta de la tragedia humanitaria compleja de la política en Venezuela. Ahora sí en clave de Hannah Arendt, el primero de ellos el de la pluralidad humana. No hay posibilidad de entender la política, sin que ella sea una manifestación de la diversidad cultural como expresión de la pluralidad humana.

Segundo, la necesidad de poner reparo al modelo energético termo industrial próximo a cumplir 200 años, justo en la fecha tope para el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (2030). Para muestra una evidencia. Ese modelo es el que ha transversalizado la historia del país en casi los mismos últimos 200 años, primero a través del rentismo y luego mediante el extractivismo.

Tercero, la democracia en suspenso (Agamben) sigue pendiente por resituarse en el país. De nuevo, el punto de partida de su replanteo no puede ser la misma res nullius que creó la Capitanía General de la República como Tierra de Gracia, en consecuencia, como tierra de nadie. O la que fundamentó la aventura de los banqueros Welser en los territorios caribes. O la que Gran Bretaña justificó a través de la expropiación del Esequibo, en la traza oscura del laudo arbitral de 1899.

El debate democrático pendiente en el país está en la democracia por construir (Rojas), a partir de tejidos sociales que se replantean desde la pluralidad humana y cultural, y desde las memorias territoriales (Quintero Weir) anteriores al Estado-nación westfaliano, que hoy se repasean en autodemarcaciones pendientes de demarcar y, sobre todo, de titular.

Ecuador, 23 de junio 2023 (celebrando el Inti Raymi

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Vladimir Aguilar Castro

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