Mapeando las Falsas Soluciones al Cambio Climático en Venezuela

El pasado 4 de abril la Plataforma Latinoamericana y Caribeña por la Justicia Climática y la Campaña para Exigir Justicia Climática en Latinoamérica (DCJ- LA por sus siglas en Inglés) realizaron el lanzamiento del Mapa de Falsas Soluciones a la Crisis Climática en Latinoamérica. Esta iniciativa parte de dos presupuestos fundamentales para comprender la Crisis Civilizatoria.

En primer lugar, que el Cambio Climático es un problema grave que afecta a millones de personas en el mundo con impactos diferenciados por género, clase, etnia, y socialmente determinado por la injusta distribución de riquezas en el mundo, como consecuencia de un modelo depredador de la naturaleza, en donde Latinoamérica es una zona en extrema vulnerabilidad.

En segundo lugar, plantea que las decisiones sobre esta grave problemática son tomadas en el marco de un modelo democrático en crisis, donde las soluciones que plantean los estados-nación y corporaciones carecen de la voz de las comunidades que sostienen la vida de y con los territorios, quienes son expuestos a través del débil tejido democrático global, a enormes riesgos a la salud integral y la vida digna, colocando los intereses de corporaciones por encima de las urgencias de los pueblos.

El término “Falsas Soluciones” es un término ampliamente utilizado por los movimientos de Justicia Climática. Estos movimientos de carácter global han abogado por visibilizar la emergencia climática en espacios de interlocución semi-cerrados como las Conferencias de las Partes (COP) y en acciones directas de toma de los espacios públicos y medios alternativos. El movimiento de Justicia Climática es un movimiento interseccional que además procura unir las demandas de justicia social, de género, étnica, económica, cultural y epistémica con la justicia ecológica y ambiental.

De esta manera, al visibilizar que el problema del Cambio Climático es una crisis relacionada con el modelo extractivista, con la explotación energívora de combustibles fósiles y las injusticias producidas por la inequidad social y el patriarcado, plantea que las iniciativas de transición fuera de los marcos impuestos por la economía verde, el lavado verde corporativo y la captura corporativa, que provengan de los tejidos territoriales y comunidades son urgentes.

Esta es una perspectiva particular desde los países con economías altamente re-primarizadas, en su mayoría de los sures, que sostiene que la distribución del trabajo y la naturaleza colonial que ha colocado a los mal llamados “países en vías de desarrollo” como proveedores de insumo de materias primas necesarias al capitalismo depredador, en su forma más antidemocrática hoy, profundiza las relaciones de dependencia y el colonialismo verde. De esta manera nos mantendríamos bajo el mismo sistema de dependencia y opresión, ahora como proveedores de “materiales críticos”, perpetuando la lógica de ser proveedores de materias primas y materiales críticos a las potencias económicas globales para la transición corporativa sin poder decidir un mejor destino económico, social y profundamente cultural para nuestras sociedades y la naturaleza, esto es lo que se ha llamado “colonialismo verde”.Lo más importante, esta lógica busca clausurar la imaginación política que permite visibilizar los espacios de transiciones reales, justas, populares, que existen como “soluciones vivas a la crisis climática”, término que ha utilizado el colectivo Futuros indígenas para referirse a las voces de los pueblos indígenas y arodescendientes frente a la crisis climática. 

El mapa de Falsas Soluciones a la Crisis Climática como herramienta

 

El mapa tiene contenidos hasta la fecha 47 casos en 11 países, es un mapa de libre consulta, creado con herramientas de acceso libre. Estos casos han sido mapeados por organizaciones de Latinoamérica y en reflejan algunas tendencias que preocupan.

“En dichas comunidades, el mapa desvela impactos dolorosos: 17 enfrentan la pérdida de derechos sobre su territorio, mientras que en 13 casos el problema es la pérdida de hábitat, diversidad o agrodiversidad. Hay cambios de propiedad en la tierra en 11 casos, profundizando las desigualdades ya existentes en otros 10 casos. En 11 casos, hay contaminación de las aguas y suelos. En 7 casos se alerta sobre desplazamiento forzado, mientras que la autonomía territorial se desvanece en 17 casos. La dependencia de insumos externos se incrementa en 11 situaciones, y 6 comunidades enfrentan violencia directa, como amenazas a activistas. También se revelan 6 casos de deforestación, mientras que la pérdida de prácticas de conocimientos locales se convierte en una realidad palpable en 5 casos. Finalmente, el lamento de la naturaleza resuena en 3 casos de extinción de especies(…) Los hilos financieros detrás de estos proyectos revelan un patrón donde la mitad están financiados por el mundo privado, mientras que la otra mitad se nutre de instancias públicas nacionales o internacionales: 15 casos son respaldados por financiamiento público, 25 se levantaron con el apoyo del sector privado, 6 sostenidos por instituciones internacionales, 5 alimentados por los fondos de la ONU y 4 por fondos multilaterales” (MFS, 2023)    

Como se permite evaluar, lejos de constituir soluciones al problema, las Falsas Soluciones constituyen formas de perpetuar el modelo de acumulación y promueven los problemas típicos del modelo de acumulación extractivista y explotador que ha ocasionado la crisis climática. Es imposible evaluar el problema del Cambio Climático sólo como un problema técnico, cuya solución puede provenir de las tecnologías modernas como las conocemos. De hecho, los proyectos, iniciativas y propuestas que estos casos retratan demuestran lo contrario: una profundización de los problemas de siempre bajo argumentos “verdes” coloniales.

Son tipos de falsas soluciones los proyectos de producción de energía verde, Proyectos para guardar carbono en bosques, otros ecosistemas y sistemas agrícolas, Proyectos de geoingeniería para evitar el cambio climático, el impulso de tecnologías “verdes” que demanda más extractivismo como la tala de balsa para eólicas, el impulso del gas y carbón azul o verde, y la minería marina y del litio. Tambien son falsas soluciones Proyectos de adaptación basada en ecosistemas o Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN), o la construcción de megainfraestructuras para proyectos de adaptación basada en infraestructuras o ingeniería.

Esta clasificación en detalle se puede encontrar en una cartilla explicativa de lo que son las Falsas Soluciones: Guía para entender y resistir las falsas soluciones a la crisis climática , una herramienta de libre acceso y cuyo lenguaje sencillo y accesible permite explicar qué son las falsas soluciones fuera de los tecnicismos que usualmente acompañan los proyectos de instalación de las Falsas soluciones. El material considera que las Falsas Soluciones afirman “avanzar en la protección del planeta y sus habitantes, con fórmulas que incluyen engaños, falencias técnicas, supuesta innovación tecnológica y un discurso que dice enfrentar el cambio climático, pero que continúa y consolida el sistema de sobreconsumo, el consumo de combustibles fósiles, la depredación natural y acaparamiento de la riqueza, tal como los conocemos. Se caracterizan por la falta de participación y democracia en su instalación, carencia de transparencia en su administración, y la promoción de conceptos como “economía verde”, “compensación de carbono”, “combustibles sintéticos” y “soluciones basadas en la naturaleza”. Muchos de estos proyectos, planes o programas están vinculados a crímenes financieros, delitos y estafas. El mayor riesgo es que son inútiles, generan mayor daño al planeta, demoran la adopción de medidas efectivas y urgentes e invisibilizan los verdaderos esfuerzos de los pueblos para superar las múltiples crisis que nos han provocado” (MFS, 2024)

 

Las Falsas Soluciones a la Crisis Climática en Venezuela

Dos casos en Venezuela fueron mapeados por un equipo de investigadores y activistas del OEP.  

El primero se trata de la instalación de mallas térmicas para desacelerar el deshielo en el Glaciar Humboldt. Este es un caso mapeado a raíz de las movilizaciones y denuncias de interés público elaboradas por movimientos ecologistas y académicos en Venezuela, en el estado Mérida.

El caso fue reportado por el Observatorio de Ecología Política de Venezuela a inicios de año: Falsa Soluciones: Geotextil no salvará el Glaciar de Mérida, según expertos

Este es un proyecto de geoingeniería para “evitar” el derretimiento del Glaciar Humboldt, el último que queda, y es un proyecto del sector público. “Consiste en la instalación de una malla térmica sobre el glaciar, con esto se intenta evitar la incidencia directa de los rayos solares, pretendiendo reducir la cantidad de calor que absorbe la nieve, la tasa de derretimiento y aumentar la vida del glaciar. La malla está elaborada con poliéster y polipropileno, materiales sintéticos que tienen una alta reflectividad a la radiación solar. 6 de diciembre del año 2023, el ministro de Ecosocialismo anunció la llegada al país de un lote de 35 rollos de mantas térmicas, cada uno de ellos tiene un peso de 80 kg y 80 metros de longitud, que serán instalados a través del trabajo conjunto de la Universidad de los Andes (ULA), el Observatorio Nacional contra la Crisis Climática (ONCC), el Ministerio de Ecosocialismo (Minec), la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y la Gobernación del estado Mérida.  Sin embargo, no es un proyecto que garantice la pérdida del propio glaciar, hay declaraciones de los grupos denunciantes de que los impactos del proyecto pueden ser terribles para la biodiversidad de este ecosistema y no hay estudios de impacto ambiental. Se pueden consultar más del caso en la declaratoria que han hecho la comunidad académica y activistas del estado Mérida” (MFS, 2024)

El segundo caso se trata de Plan de Destilación de Biocombustibles (PDVSA Etanol) / Complejo Agroindustrial de Derivados de la Caña de Azúcar (PDVSA Agrícola). Este es un caso de falsa solución basada en la producción de “energía verde”. El uso de biocombustibles causa pérdida o alteración de los derechos de uso del territorio (agua, ecosistemas, caminos, semillas, etc.), pérdida de prácticas y conocimientos locales y pérdida de autonomía territorial debido al cambio de uso de la tierra. El proyecto en cuestión no terminó de instalarse al 100% de su capacidad “Para el año 2011 apenas se había avanzado en la construcción del 25% de estos complejos, paralizándose en los años siguientes”, reporta el mapeo del caso. En 2018 se hicieron anuncios de la reactivación de esta iniciativa, pero sin información respecto a la producción de etanol. Por otra parte “el anuncio de cultivar 300 mil hectáreas de caña de azúcar nunca ha llegado a concretarse, lo que al mismo tiempo supondría la extensión de un monocultivo a contravía de las necesidades de producción alimentaria diversificada en el país”.

Soluciones reales a la Crisis Climática

A pesar del avance del colonialismo verde existen espacios e iniciativas de transición desplegadas en los territorios del mundo. En especial en Latinoamérica las alternativas se han enmarcado en procesos de defensa territorial, de denuncia de las relaciones impuestas desde la razón colonial que impone el mandato de explotación (verde) y de ruptura de lo que Svampa y Bringel (2023) llaman el consenso de la descarbonización. Esto ocurre por una amplia concepción sobre la justicia que da cuenta de la imbricación profunda entre justicia social, de género y ecológica y ambiental. De esta manera surgen espacios ecofeministas, movimientos de los comunes y los autonomismos, movimientos e iniciativas energéticas comunitarias, como las mapeadas por Censat Agua Viva  en Colombia, entre otras, que cuestionan la dimensión relacional para la sostener la vida y los cuidados. En ello la relación con la naturaleza es central.

Por ejemplo, consultas nacionales como la reciente consulta hecha en Ecuador para dejar el petróleo bajo el subsuelo en el Parque Nacional Yasuní, Bloque ITT. En este proceso inédito de democracia climática las y los ecuatorianos dijeron que no querían la explotación de combustibles fósiles en este lugar.  Son ejemplos de que cuando la voz de los pueblos se logra expresar es posible a través de la participación, dar un giro biocentrado a las políticas de los Estados. Ciertamente, los retos son enormes pero las soluciones reales o “las soluciones vivas a la crisis climática” existen y se siguen desplegando.

La invitación es a hacer del Mapa de Falsas Soluciones a la Crisis Climática un mapa vivo y que se puedan continuar procesos territoriales formativos  así como el mapeo de nuevos casos. Participa, únete y hablemos de la Crisis Climática haciendo comunidad.

Autor

Liliana Buitrago

Investigadora, docente y artivista ecofeminista. Magister en Lingüística. Hace parte del ℙ𝕒𝕔𝕥𝕠 𝔼𝕔𝕠𝕤𝕠𝕔𝕚𝕒𝕝 𝕖 𝕀𝕟𝕥𝕖𝕣𝕔𝕦𝕝𝕥𝕦𝕣𝕒𝕝 𝕕𝕖𝕝 𝕊𝕦𝕣. She/her

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