Berkeley Earth y la Agencia de Cambio Climático europea Copernicus han publicado sus respectivos informes ambientales del año 2025. Sin embargo, la NOOA-NASA son los grandes ausentes de este año, pues se debe recordar que el presidente Donald Trump les ha recortado su presupuesto a más de la mitad y les ha cancelado acceso a datos de los satélites del Ejército y ha prohibido el intercambio de datos internacionales.
Informe de Berkeley Earth
El informe de Berkeley Earth señala que 2025 ha sido el tercer año más cálido de todo el período medido, es decir, desde 1865; siendo los últimos tres años, los que ocupan los tres primeros lugares en el ranking de años más cálidos medidos. Es importante tener en cuenta que este 2025 vivimos el fenómeno de La Niña, que suele enfriar las temperaturas globales, en el informe se señala que el enfriamiento previsto fue muy modesto. El aumento de la temperatura global medido es de unos 1,44° por encima de los niveles preindustriales, los que nos pone a las puertas de cruzar el umbral máximo dispuesto en los Acuerdos de París de 1,50° para el año 2050.
El calentamiento es desigual, un 9.1% de la superficie terrestre, hogar de 770 millones de personas, el 8.5% de la humanidad, experimentó su año local más cálido. La carga recae desproporcionadamente en Asia. Este detalle es revelador, el Cambio Climático golpea más a poblaciones periféricas, no a los grandes países industrializados que han generado esta crisis climática, esta desigualdad se refleja en la indolencia de los políticos europeos y norteamericanos a tomar las medidas drásticas que recomiendan los científicos.
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El pico de calor 2023-2025 representa una desviación significativa de la tendencia lineal de calentamiento observada desde 1970, sugiriendo una posible aceleración, la cual es atribuida a una combinación de calentamiento antropogénico, un fuerte evento El Niño (ya disipado) y, de manera crucial, factores adicionales como la reducción de aerosoles de azufre (por regulaciones marítimas IMO2020) y cambios en la cobertura de nubes bajas.
Se proyecta que 2026 será, como mucho, el cuarto año más cálido, aún influido por los leves efectos del fenómeno de La Niña. El informe afirma sin ambages que el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento a 1.5 °C ya no es alcanzable, aunque la ventana para mantenerse por debajo de 2 °C aún está abierta, requiriendo acciones drásticas e inmediatas.
La aceleración del calentamiento se vincula, en parte, a la reducción de aerosoles de azufre (IMO2020), una medida política para reducir el efecto dañino a la salud de estos productos. El sistema intenta corregir una externalidad negativa (contaminación del aire que daña la salud) y, al hacerlo, desenmascara y acelera otra externalidad aún más catastrófica (calentamiento global). Este caso lustra la imposibilidad de soluciones técnicas aisladas dentro de un modelo que externaliza sistemáticamente sus costos socio ecológicos. Las medidas deben ser integrales, transversales y tomando en cuenta las desigualdades.
Informe de Copernicus
El Servicio de Cambio Climático de Copernicus y el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus a nombre de la Unión Europea publicaron el informe respectivo. El informe coincide con el de Berkeley colocando al 2025 como el tercer año más cálido desde que se miden las temperaturas globales. Se indica que las temperaturas son muy cercanas a las registradas en 2023 y 2024. Fue 0,01 °C más frío que 2023 y apenas 0,13 °C más frío que 2024, el más cálido hasta ahora registrado; declara el informe que la temperatura supone un aumento de 0,59 °C por encima de la media de 1991-2020.
En el detallado de los meses se especifica que enero fue el mes más cálido del año, pero además el enero más cálido registrado en la historia. Además, marzo, abril y mayo de 2025 fueron los segundos meses más cálidos para esas fechas registrados. El informe asegura la temperatura del aire en 2025 se estima 1,47 °C por encima del nivel preindustrial (1850-1900), siendo el segundo más con mayor aumento registrado. Así, a través de sus metodologías de cálculos climáticos, el calentamiento global de largo plazo actual en torno a 1,4 °C respecto al nivel preindustrial. Se observa una ligera diferencia con respecto al informe de Berkeley, que no toma en cuenta solamente las temperaturas atmosféricas, sino que se toman en cuenta los datos atmosféricos junto con los datos oceanográficos.
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Este informe señala que aproximadamente la mitad de la superficie terrestre mundial registró durante 2025 más días de lo habitual con estrés térmico intenso. En regiones secas y áridas, en muchos casos con fuertes vientos, las temperaturas elevadas contribuyeron a la propagación e intensificación de los incendios forestales de gran intensidad que se vivieron durante el año. Estos incendios fueron un factor de generación de emisiones de dióxido de carbono y otros contaminantes atmosféricos tóxicos.
Las temperaturas oceánicas globales se midieron en 20,73° centígrados, lo que representa, al igual que las temperaturas atmosféricas, las terceras más elevadas jamás registradas. Las temperaturas antárticas registradas fueron las más elevadas registradas y las temperaturas árticas fueron las segundas más elevadas registradas. Se reseñan temperaturas inusualmente elevadas en la superficie marina a nivel global, lo que puede estar relacionado con los efectos residuales del fenómeno de El Niño, además de informar la debilidad de los efectos del fenómeno La Niña.
Se precisa que la acumulación de gases de efecto invernadero se relaciona con emisiones continuadas y con una menor absorción de dióxido de carbono (CO₂) por parte de los disipadores naturales.
Para la directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus, Laurence Rouil, los datos atmosféricos de 2025 ofrecen una evidencia sólida de la actividad humana como factor dominante en el aumento de las temperaturas y los desajustes climáticos medidos.