La civilización en la encrucijada: apocalipsis global o transformación ecosocial

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Numerosas culturas en distintas partes de la Tierra han desarrollado mitos que narran los orígenes del mundo o el universo y describen las acciones de deidades que han participado en la creación de estos. Se trata de mitos que también explicaban las estaciones, los cambios, fenómenos y cataclismos experimentados en la naturaleza, así como el destino de los pueblos y del mundo. Así como han existido mitos de creación también han surgido mitos de desintegración que en algunas ocasiones se asocian a los anteriores. Tal es el caso del mito de Ragnarok (palabra que originalmente significa Crepúsculo de los Dioses), presente en la cosmogonía nórdica, propia de las regiones escandinavas de Europa que incluyen a Suecia, Noruega, Dinamarca y el norte de Alemania. Tiene sus raíces en la tradición oral pre-vikinga con sus conceptos fundamentales probablemente gestados alrededor del siglo VI d.c.

El relato mitológico escandinavo habla de un tiempo en el que a todos los seres les habían sido repartidos sus dominios mundanos. A los dioses y diosas les correspondía el cielo denominado Asgard; los humanos estaban en el territorio conocido como Midgard; debajo de Midgard se encontraba Niflheim, que era el dominio helado y oscuro en el que moraban los gigantes, los enanos y los muertos. Estos tres ámbitos estaban conectados entre sí por el Árbol del Mundo, un fresno gigantesco cuyas ramas superiores alcanzaban hasta el cielo y sus raíces se hundían en las profundidades de la Tierra. Aunque el árbol era roído constantemente por animales, siempre permanecía verde, renovado por una fuente mágica que le infundía vida.

Los dioses, responsables de la conformación de ese mundo, presidían su creación en un estado de precaria paz. Habían desterrado a sus enemigos, los gigantes, a una tierra de hielo. Los dioses habían igualmente sometido a dos grandes monstruos: el lobo Fenris, que estaba encadenado, y la enorme serpiente de Midgard que era mantenida a raya. A pesar de los peligros que acechaban, prevalecía una atmósfera de tranquilidad y una situación de abundancia de la que disfrutaban los dioses, los humanos y todos los seres vivientes. Odin, el dios de la sabiduría, el más fuerte de todos, reinaba sobre todas las otras deidades; estaba pendiente de los hombres heroicos caídos en batalla para llevarlos luego a su fortaleza, el Walhalla, en donde los agasajaba en banquetes. Thor, hijo de Odin, era un poderoso guerrero encargado de defender a Asgard de los gigantes rebeldes y de mantener el orden, asegurándose de mantener la fe entre los humanos y la obediencia a los tratados. Existían además dioses y diosas de la fertilidad, el amor, la abundancia, el mar y las embarcaciones, la ley, y una gran cantidad de espíritus animistas que habitaban todas las cosas y todos los seres existentes en la Tierra.

Pero llegó un momento en el que el orden del mundo empezó a quebrantarse cuando los dioses, atizados por la codicia, torturaron a la bruja giganta Gullveig, la hacedora de oro, para que les revelara sus secretos. A partir de ese momento cundió la discordia entre los dioses y los humanos. Los dioses empezaron a romper sus juramentos sagrados y la avidez, la avaricia, la corrupción, la trampa y la enemistad se extendieron por el mundo. La ruptura de la unidad primigenia y la violación del orden del mundo condujeron al Ragnarok, un apocalipsis de hielo y fuego en el que se produjo la muerte de los dioses que murieron combatiendo a los gigantes, el lobo Fenris y la serpiente de Midgard, quienes también murieron. El gigante Surtr, encargado de liderar a los enemigos de los dioses, incendió al mundo con su espada. El fuego, junto con el veneno y el hielo, destruyó todos los reinos existentes. La humanidad pereció combatiendo en un gran invierno denominado Fimbulvetr y, al final del mundo, solo quedaron la roca desnuda y océanos desbordantes en un vacío de frío y oscuridad. El relato de la batalla del fin del mundo fue puesto por escrito en los siglos XII y XIII (Kris, 2019: Hultgard, 2022; Ribas, 2025).

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Aunque el mundo es destruido en el Ragnarok, versiones posteriores al mito original hablan de una renovación universal. Vidar, hijo de Odín, sobrevive junto con otros dioses como Vali, Balder, Hodr, Modi y Magni para ver cómo la Tierra se levanta de nuevo de los océanos una vez que ha sido purgada de la corrupción y los males que la aniquilaron. Además de estos dioses, dos humanos llamados Lif y Lifthrasir también sobreviven y encuentran refugio en el Bosque de Hoddmímis. Después del cataclismo, abandonan el bosque y repueblan la Tierra con seres humanos. Para proporcionar calor a la Tierra, un nuevo sol nacido del anterior se eleva al cielo y el universo es gobernado por la siguiente generación de dioses que aprende de los errores pasados, al tiempo que la humanidad vive felizmente en una Tierra fértil. Vale destacar que en otras mitologías también están presentes los relatos de desintegración y renacimiento sucesivos. Así, por ejemplo, podemos citar el caso de la mitología maya, descrita principalmente en el Popol Vuh, que narra la creación y la destrucción con inundaciones del mundo y la humanidad en varios intentos divinos sucesivos, reflejando una concepción cíclica del tiempo, hasta que finalmente se logra crear el hombre ideal, el hombre de maíz (Rojas, 2024). En un contexto cristiano, el Ragnarök se considera un recurso de representación del fin del mundo y un símbolo de renovación y resurrección, muy similar a los de la resurrección de Jesucristo y el Día del Juicio en la Biblia.

Tiempo después de que el cristianismo sustituyera a muchas de estas antiguas creencias nórdicas, el Ragnarök continuó ejerciendo una importante influencia en la cultura occidental. Citemos como ejemplo el caso del compositor alemán Richard Wagner, quien en el siglo XIX basó su ópera Gottedamerung («El crepúsculo de los Dioses») en la batalla de los dioses durante el fin de los tiempos; la utilización y representación de Ragnarök que ha hecho la cultura de masas de los siglos XX y XXI en los cómics, la filmografía comercial,  las series de televisión, los juegos de video y las figuras coleccionables.

Algunos investigadores sostienen que el mito de Ragnarök refleja un acontecimiento geológico y climático real que tuvo lugar a finales de la Edad del Hierro (550 a 1000 d. C.). Se sabe que, en algún momento del siglo VI d. c., una erupción volcánica produjo un período de enfriamiento prolongado debido a la presencia de ceniza volcánica en los cielos de Europa y Asia. Este período frío, conocido como el Velo de Polvo de 536, refleja aspectos del Fimbulvetr, o Gran Invierno, y por tanto aporta un elemento de realidad a este mito nórdico. Debido a que el Velo de Polvo del año 536 provocó una reducción de la producción agrícola, hambruna y muerte, el mito del Ragnarök representó una parte importante de la cultura y la religión nórdicas. (Carvajal, 2024). Al mostrar el renacimiento del mundo después de un cataclismo, el Ragnarök proporcionó al pueblo nórdico (y tal vez a otros más) que luchaba contra este desastre ambiental, la esperanza necesaria para perseverar y sobrevivir.

Lo que nos lleva a referirnos a este mito de desintegración (y para algunos también de renovación) en este escrito no es propiamente la historia que relata, sino su carácter metafóricamente ”profético”, dado que, tal y como ocurría con el pueblo nórdico hace unos cuantos siglos, sentimos como muchos ya en estos comienzos de 2026 que el mundo actual está en trance de un profundo quiebre civilizatorio que se expresa en lo geopolítico, institucional, social, ético, cultural, económico y particularmente ecológico. En este último sentido abundan y abruman los signos de caos y descalabro. Baste señalar la serie de eventos extremos y catastróficos  ocurridos a escala global durante varias semanas del mes enero y lo que va de febrero que han incluido: calor extremo en algunas zonas de América del Sur y Australia, desbordamiento del vórtice polar hacia el sur, descomunales nevadas e intensas heladas  en Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, China, Japón, Italia, Canadá y Estados Unidos; ciclones y grandes  inundaciones en España, Grecia, Italia, Chile, Colombia, Cuba, Ucrania, el Magreb y el Africa austral; inusitada ola de frio cuasi invernal en el Caribe y Centroamérica; violentas tormentas en las costas de  Francia, Portugal y Sicilia (Associated Press, 2026; Caliescribe.com, 2026; Corder, 2026; Fuentes, 2026; Gato Encerrado, 2026; Incera, 2026; Leszczynski, 2026; Naciones Unidas, 2026; Noticias Venevisión, 2026; Pulzo,com.,2026; Reynoso, 2026; Sacristán, 2026; Salido, 2026; Sagneli, 2026; Sheriff, 2026). Son todos resultados de tendencias climáticas destructivas que derivan del daño infligido a la biosfera y se combinan con: la extensa destrucción de la cobertura vegetal en áreas vulnerables a la erosión,  la creciente y letal contaminación del aire en las grandes ciudades, la difusión a lo ancho y largo del mundo de agentes tóxicos producidos por la industria, la agroindustria y las instalaciones de generación de energía, la quimicalización del ambiente inmediato de los humanos con desechos industriales, residuos de pesticidas y aditivos alimentarios, entre otros. La intensa explotación y polución de la Tierra no solo ha dañado la integridad orgánica de la atmósfera, el clima, los cuerpos y fuentes de agua, la flora y la fauna de regiones específicas, sino también los ciclos naturales básicos de los cuales dependen todos los seres vivientes, incluyendo los humanos. Esta circunstancia coexiste y se agrava con la siniestra presencia en la Tierra de un arsenal nuclear (por no considerar la extrema peligrosidad que revisten otros arsenales que tienen armas). muy potentes, sofisticadas y mortíferamente precisas) esgrimido por grandes y medianas potencias, con el cual, en caso de una nueva guerra mundial, puede desatarse un verdadero apocalipsis global con inmensas tormentas de fuego, lluvia radiactiva y luego un invierno nuclear que sumiría al mundo en una oscuridad prolongada. Ante este cuadro de dramático deterioro planetario y amenazas a la trama de la vida, estrechamente conectado con la crisis múltiple que atraviesa a los fundamentos filosóficos, deontológicos, societales, políticos, organizacionales, productivos y éticos, podemos considerar a Ragnarök como una alegoría de lo que nos espera si el rumbo de tensiones, conflictos y destrucción global se mantiene inalterable.

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Conviene entender que eso que llamamos realidad es siempre algo formativo. No es solo un “aquí” y “ahora” que no es capaz de existir más allá de lo que nos permiten percibir nuestros ojos y narices. Concebida como formativa, la realidad es siempre un proceso de actualización de potencialidades. No es menos “real” u “objetiva” en términos de lo que podría ser, así como lo que es en cualquier momento determinado. De tal manera que, ante el histórico momento crítico en el que nos encontramos, nos toca escoger entre la degradación ecológica conducente en pocas décadas a la extinción de nuestra especie, nuestras sociedades y muchas otras formas complejas de vida (que también podría ocurrir por medio de una hecatombe termonuclear) o caminos alternativos de regeneración y reconfiguración ecosocial. De optar por esta última, nos vemos obligados a preguntarnos qué métodos, formas de organización e instituciones necesitamos y cuáles deben ser nuestras relaciones con la naturaleza (así como también entre humanos).

 Conviene entender que lo que hace a los humanos un producto de la naturaleza no son solo las voces que puede dar a la naturaleza, sino que intervenimos en ella como producto de una evolución natural que ha tomado millones de años. Pero lo que es realmente inconveniente, deformado y está en la raíz de la crisis ecológica y civilizatoria que enfrentamos en nuestra época, no es el hecho de que la gente intervenga activamente en la naturaleza y la altere, sino que el patrón de sociedad que se ha impuesto determina que la gente intervenga activa y mayormente para destruirla. Ese patrón de sociedad, en la ávida búsqueda de conocimiento utilitario a través de un tipo de percepción que es eminentemente fragmentaria, se muestra incapaz de captar la globalidad de la trama de vida que existe en la biosfera y por ello se aplican solo instrumentalmente y con criterios cortoplacistas conocimientos incompletos, logrando de esta forma interferir negativamente en el orden natural y producir la crisis ecológica.

Proyecciones hechas por equipos reconocidos de científicos han señalado en reiteradas oportunidades que si permitimos que persistan las tendencias imperantes (calentamiento global, envenenamiento de los mares y océanos, acumulación de desechos tóxicos y radiactivos, desertización, pérdida de biodiversidad, etc.), la humanidad no tiene posibilidades de sobrevivir como especie más allá de la mitad del siglo en curso. Citemos algunos ejemplos que ponen de manifiesto la gravedad de la situación en la que nos encontramos. Podemos recordar primero que, con respecto a la creciente crisis climática, aun si se dejaran de producir de forma inmediata los gases de efecto invernadero (cosa que por ahora lamentablemente no luce nada probable en el futuro cercano), los enormes volúmenes que ya se han liberado, seguirían haciendo aumentar la temperatura global de la atmósfera y de los mares (Innovación y Ciencia, 2026); por ello, la transición hacia matrices de energía más amigables y balanceadas, así como la reducción del voraz apetito energético basado en los combustibles fósiles, no deben hacerse esperar en aras de nuestra supervivencia. En segundo lugar, decimos que la acción combinada de sustancias químicas perjudiciales, las radiaciones provenientes de materiales radiactivos de desecho, accidentes en plantas nucleares y explosiones de artefactos nucleares, y la deforestación masiva de las selvas tropicales, aceleran de manera vertiginosa la extinción  de especies; dado que la biosfera es una red de interconexiones que depende de cada uno de sus componentes, traspasado un cierto limite, el proceso de extinción podría ocasionar el colapso de la biosfera  de la cual también formamos parte los seres humanos (Dirzo, 2024). No está de más agregar aquí que la contaminación que ha perturbado el equilibrio ecológico no es solo de orden físico, químico y biológico; se manifiesta también en la esfera psicológica y sociológica en interacción y retroalimentación con la ecológica; cuenta de ello dan la angustia, la ansiedad, el estrés, las neurosis, las psicosis, la drogadicción, la delincuencia y las múltiples violencias que afectan a millones de personas. Como tercer ejemplo, nos referiremos al caso del agua potable, antaño difícilmente concebible (salvo en zonas desérticas o pocas regiones excepcionales) como algo que escaseaba a escala planetaria; actualmente, se presentan y predicen situaciones de escasez de agua potable tan severas que pueden convertirse muy pronto en uno de los más serios problemas a ser afrontados por la humanidad (Fonto de Vivo, 2026).

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En un mundo tan precarizado, convulso y dividido por múltiples antagonismos como es el nuestro en el siglo XXI, es absolutamente necesaria, cada vez con mayor fuerza, la exigencia de una cultura planetaria ecosocial. El planeta, cada vez más conflictivo, inestable y deteriorado, se hace progresivamente más pequeño y unitario en su trance de ser arrasado. Los problemas que atañen a las posibilidades de supervivencia tienen que ser abordados desde la convergencia no etnocéntrica, no antropocéntrica, ni excluyente de diversos puntos de vista. La civilización técnico-industrial ha dado pruebas abundantes de su habilidad para cambiar el mundo. La capacidad desplegada en nuestros días por la humanidad para la destrucción es paradójicamente un signo de su capacidad para la reconstrucción social y ecológica. Muchos de los poderosos agentes tecnológicos que inciden en la depredación del ambiente pueden redirigirse y reconfigurarse para tareas de reconstrucción. Los principios y conocimientos que permiten la armonización de las sociedades humanas con la naturaleza están a la mano, y en pequeña escala ya se aplican.   El asunto fundamental no es el de instrumentos (aunque ciertamente se necesitan los adecuados), sino de actitudes, perspectivas, articulaciones epistemológicas y criterios más amplios, éticos y orgánicos, y una sensibilidad ecológica enriquecida con la actualización y complementación de sensibilidades que han existido en el pasado y que ya existen, que nos permitan coevolucionar con la naturaleza para beneficio mutuo. Esto requiere de la internalización individual y colectiva de ideas de sociedad y naturaleza que no son inherentemente antitéticas. Apelando a nuestro legado histórico de esperanza, saberes y creatividad, es nuestra responsabilidad y la de las generaciones que tienen derecho a sucedernos y vivir en este planeta, crear nuevos y más justos escenarios sociales en ambientes regenerados, más diversos, fecundos y estables, en los que la naturaleza deje de considerarse como un mero objeto de manipulación supuestamente separado de nosotros.   

 Referencias

Anders, Hultgard (2022) The End of the World in Scandinavian Mythology: A Comparative Perspective on Ragnarök. Oxford University Press. https://academic.oup.com/book/44543/chapterabstract/376527213?redirectedFrom=fulltext

Associated Press (2026) Evacuan en Marruecos a más de 140.000 personas por lluvias torrenciales y desbordes de presas. https://apnews.com/article/marruecos-inundaciones-evacuaciones-8fc97bee09623876e6a3b3d6c3ae0e54

BBC News (2026) Las heladas de EE.UU. y Canadá: ¿culpa del hombre? https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/02/140217_ciencia_clima_papa_noel

Caliescribe.com (2026) Eventos climáticos extremos en ambos hemisferios. https://caliescribe.com/2026/02/06/eventos-climaticos-extremos-en-ambos-hemisferios/

Carvajal, Guillermo (2024) La mayor catástrofe climática de la humanidad pudo originar el mito de Ragnarok, y dar lugar a la invención del pan de centeno. https://www.labrujulaverde.com/2024/09/la-mayor-catastrofe-climatica-de-la-humanidad-pudo-originar-el-mito-de-ragnarok-y-dar-lugar-a-la-invencion-del-pan-de-centeno

Corder, Mike (2026) Tormenta invernal en Europa deja 5 muertos en Francia y cancela cientos de vuelos. INDEPENDENT en español. https://www.independentespanol.com/noticias/medio-ambiente/tormenta-invernal-en-europa-deja-5-muertos-en-francia-y-cancela-cientos-de-vuelos-b2895387.html

Dirzo, Rodolfo (2024) Circling the drain: the extinction crisis and the future of humanity. The Royal Society Publishing. https://royalsocietypublishing.org/rstb/article/377/1857/20210378/108937/Circling-the-drain-the-extinction-crisis-and-the

EL PAIS (2026) Una sucesión de potentes tormentas de nieve colapsa zonas de la península rusa de Kamchatka. https://elpais.com/internacional/2026-01-16/una-sucesion-de-potentes-tormentas-de-nieve-colapsa-zonas-de-la-peninsula-rusa-de-kamchatka.html

Fonto de Vivo (2026) Crisis del agua: qué revela el informe de la ONU sobre el futuro del acceso al agua potable. https://www.fontodevivo.fr/es/blogs/news/faillite-hydrique-ce-que-revele-le-rapport-de-l-onu-sur-l-avenir-de-l-acces-a-l-eau-potable?srsltid=AfmBOorBA58y4UuWZbaEgcccwyX7b4URPXJkPGRj2ZG0DLhfgYruHMZB

Fuentes, Victoria (2026) A Sicilia se la está tragando el mar: ya es imposible conducir por este paseo marítimo porque ahora está destrozado. https://www.motorpasion.com/seguridad/mar-solo-necesita-tener-mala-tarde-asi-se-ha-convertido-precioso-paseo-maritimo-sicilia-ruinas

Gato Encerrado (2026) ¿Por qué Centroamérica vive un frío inusual en 2026? https://gatoencerrado.news/2026/02/06/por-que-centroamerica-vive-un-frio-inusual-en-2026/

Hirst, Kris (2019) “La leyenda previkinga de Ragnarök”. ThoughtCo. https://www.thoughtco.com/ragnaroek-norse-myth-4150300

Incera, Esther (2026) La tormenta Fern paraliza Estados Unidos y Canadá. Tu Tiempo.net.https://www.tutiempo.net/noticias/tormenta-fern-paraliza-estados-unidos-y-canada.html

Innovación y Ciencia (2026) ¿Se detendría el calentamiento global si se detienen las emisiones de CO2? https://innovacionyciencia.com/noticias/se_detendria_calentamiento_global_sin_emisiones_de_co2

Leszczynski, Stefano (2026) Migrantes: Mil desaparecidos en el Mediterráneo tras el ciclón Harry. VATICAN NEWS. https://www.vaticannews.va/es/mundo/news/2026-02/migrantes-mil-desaparecidos-mediterraneo-tras-el-ciclon-harry.html

Monsalve, María Mónica (2026) Un nuevo frente frío impacta el Caribe, aumentando los vientos, el oleaje y las lluvias. EL PAIS. https://elpais.com/america-futura/2026-02-06/un-nuevo-frente-frio-impacta-el-caribe-aumentando-los-vientos-el-oleaje-y-las-lluvias.html

Naciones Unidas (2026) Enero extremo, inundaciones en Mozambique, Ucrania, Tregua Olímpica… las noticia del viernes. https://news.un.org/es/story/2026/01/1541088

Noticias Venevision (2026) China activa alertas en varias provincias por primera ola de frío de 2026. https://noticiasvenevision.com/noticias/internacional/china-activa-alertas-en-varias-provincias-por-primera-ola-de-frio-de-2026

Pulzo.com (2026) El invierno extremo de 2026 sorprende al mundo: ¿Por qué nieva más en plena crisis climática. https://www.pulzo.com/mundo/invierno-extremo-2026-como-el-vortice-polar-y-el-cambio-climatico-provocaron-tormentas-historicas-PP5018489A

Q’va, Boris (2026) ¿Nueva ola ártica? El vórtice polar no da tregua. USA TODAY. https://www.usatoday.com/story/weather/2026/02/06/mas-frio-en-ee-uu-febrero-vortice-polar/88490162007/

Reynoso, Lucas (2026) Más de 120.000 damnificados por inundaciones en el norte de Colombia. https://elpais.com/america-colombia/2026-02-09/mas-de-120000-damnificados-por-inundaciones-en-el-norte-de-colombia.html

Ribas Pérez, Marcos (2025) La batalla del Ragnarok: la batalla final de los dioses y el fin del mundo en la mitología nórdica. Portal Mitología. https://portalmitologia.com/la-batalla-del-ragnarok-la-batalla-final-de-los-dioses-y-el-fin-del-mundo-en-la-mitologia-nordica

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Sagneli, Miguel (2026) Azota nevada histórica a Japón y deja decenas de muertos. VANGUARDIAMX. https://vanguardia.com.mx/noticias/internacional/azota-nevada-historica-a-japon-y-deja-decenas-de-muertos-KA19191821

Salido, Rafael (2026) En Espagne et au Portugal, l’arrivée de la tempête Marta fait craindre de nouvelles inondations. https://fr.euronews.com/2026/02/07/en-espagne-et-au-portugal-larrivee-de-la-tempete-marta-fait-craindre-de-nouvelles-inondati

Sheriff, Lucy (2026) How the polar vortex fuels intense winter weather in the US. BBC. https://www.bbc.com/future/article/20250115-how-the-polar-vortex-brings-arctic-weather-to-the-us