Consideraciones ecológicas y sociales sobre la moda vestimentaria.

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El modelo en el que se basa la industria de la moda tiene un impacto directo sobre la sostenibilidad del planeta y sobre la vida de millones de personas, a menudo invisibles a ojos del consumidor. Históricamente, la industria de la moda se ha caracterizado por una cadena de producción compleja y a menudo opaca, que abarca desde la extracción de materias primas hasta la producción en serie y la distribución de productos acabados. Este proceso suele acarrear severa degradación ambiental y dar lugar a prácticas laborales precarias y explotación de seres humanos.  

 La industria textil es una de las más contaminantes del mundo y desempeña un papel fundamental en la actual crisis ecológica. Es responsable de importantes volúmenes de emisiones mundiales de gases de efecto invernadero que alimentan la crisis climática, de buena parte de la contaminación de agua en el mundo, de la generación de muchos residuos y de serios impactos sociales. Su relación con la catástrofe ambiental en curso está presente en cada etapa de creación e incluso en cada etapa de la vida de las vestimentas: desde la producción de materias primas para su creación hasta su descarte por deterioro o “desactualización” relativa al gusto colectivo impuesto. Se caracteriza por la sobreproducción y el consumo excesivo, especialmente vía lo que se denomina “fast fashion” (moda rápida) que es un modelo de producción textil basado en la renovación constante de colecciones a bajo coste que promueve una moda efímera. 

En tanto que industria y sistema, la moda está en estrecha relación con la naturaleza, en particular en lo que concierne a la biodiversidad, el agua y la utilización de los suelos. La industria de la moda y la ropa deportiva dependen de la biodiversidad para obtener las materias primas utilizadas en sus productos (como cachemir, algodón, cuero, viscosa y lana) y embalajes. Debido al aumento del monocultivo, al uso de agrotóxicos y al consiguiente incremento de los rendimientos agrícolas, el número de especies utilizadas en la producción ha disminuido. Se estima incluso que la biodiversidad está disminuyendo a un ritmo muy veces superior al natural. Esto no solo restringe la diversidad genética y hace que los sistemas agrícolas sean menos resilientes a los riesgos ambientales, sino que también aumenta la dependencia de la industria de las especies restantes para cubrir las carencias. Si bien las fibras naturales representan un riesgo inherente para la naturaleza, los sectores con un alto componente sintético, como la industria de la ropa deportiva, plantean serios problemas ambientales relativos a la contaminación y la ausencia de biodegradabilidad (Munarriz y Tello, 2025; Maiti, 2026).

 La calidad y la disponibilidad de agua son factores vitales para los ecosistemas naturales y la industria de la moda, esta última consume decenas de billones de litros al año. Desde el riego de cultivos hasta los procesos de teñido, la dependencia del sector respecto al agua es multifacética. Cultivos como el algodón requieren grandes cantidades de agua para su producción y procesamiento. Una mala gestión del agua provoca escasez, ya que el agua superficial y subterránea utilizada para regar los campos de algodón supone una pérdida de agua dulce. La industria de la moda es el segundo mayor consumidor de agua debido a los procesos de blanqueo, teñido, acabado, suavizado, hilado y cultivo de materiales. Desafortunadamente, gran parte de esta agua se contamina con productos químicos durante estos procesos y, a menudo, se desecha en condiciones insalubres, contribuyendo así a contaminar las reservas de agua cada vez más escasas y a deteriorar los ecosistemas acuáticos. (Turk, 2023; OHM Energie, 2025; Oxfam, 2025). 

La sobreproducción de ropa también agrava la degradación del suelo y la deforestación, principalmente debido a la agricultura, el pastoreo y la instalación de plantas industriales, actividades que implican un uso significativo de la tierra. La producción de cuero y viscosa contribuye considerablemente a la deforestación en diversos ecosistemas, incluido el Amazonas. Millones de árboles se talan anualmente para la producción de fibra de viscosa, muchos de los cuales provienen de bosques primarios amenazados, en lugar de plantaciones gestionadas. La deforestación y la degradación de la tierra provocan erosión, lo que agota la capa fértil del suelo y reduce la productividad. El sector ganadero utiliza aproximadamente el 80 % de las tierras agrícolas del mundo. El sobrepastoreo del ganado para la producción de lana y cachemira también altera el equilibrio de las especies vegetales, lo que conlleva un aumento de las gramíneas y una disminución de los arbustos y árboles; consecuencias que afectan tanto a la biodiversidad como al ecosistema. La mayor parte de los pastizales de Mongolia se encuentran degradados debido a las prácticas de sobrepastoreo asociadas al cultivo de cachemira (Macdermott, 2021; Paz, Dávalos y Resendiz, 2023; Parlamento Europeo, 2024). Además, la incapacidad de la industria de la moda para abordar estos problemas podría provocar interrupciones en la cadena de suministro, un aumento de los costes, riesgos regulatorios y daños a la reputación de las empresas.

Resumiendo, podemos decir que la relación de la industria de la moda con la naturaleza es una relación fundamentalmente extractiva.

La moda rápida ejemplifica los costes ocultos de un modelo de producción basado en la velocidad, el bajo coste, la deslocalización en gran escala y el desecho masivo. Cabe señalar que la ropa de moda rápida  se diseña para ser desechable, a menudo con materiales de menor calidad que se deterioran rápidamente.  El fast fashion lleva diseños de la pasarela a la tienda en poco tiempo (días o semanas), promoviendo el consumo constante (Romanos, 2025; Fashion Sustainable, 2026). Directory) En tanto que moda efímera alienta la obsolescencia rápida de los productos, teniendo como consecuencia la acumulación de verdaderas montañas de ropa que se descartan o incineran en grandes vertederos. Así, por ejemplo, en el desierto de Atacama en Chile, cerca del puerto de Iquique en donde arriban enormes volúmenes de ropa usada cada año, se encuentra el vertedero de ropa más grande del mundo, donde más de 40.000 toneladas de ropa que no se vendió, prendas de vestir fast fashion de Europa, Asia y los Estados Unidos, son descartadas anualmente. Este masivo depósito de desechos textiles, que es visible desde el espacio exterior y ha sido fotografiado con satélites es frecuentemente incendiado causando un daño ecológico severo y, de esa, manera tratando de esconder el costo oculto del consumo de moda rápida (Alarcon y Shipley, 2024; Grasso; 2025). Otros dos grandes vertederos se encuentran en la ciudad de Accra en Ghana en Panipat, India. En el primer caso, el llamado Mercado Kantamanto recibe enormes cantidades de ropa de segunda mano, con cerca de un 40% de vestimentas que se convierten en desechos que terminan en rellenos, playas y el océano Atlántico (Greenpeace, 2025; Sueña entre Telas, 2025). En Panipat, conocida como la “capital de lo desechado”,  se reciben grandes cantidades de textiles, parte de los cuales se reciclan en sábanas, pero dejando un desbordamiento masivo de desechos  (Palacios, 2025; The Guardian, 2025).

Por otro lado, el impacto social de la industria de la moda, especialmente la moda rápida, es muy negativo y de gran significación. Las condiciones laborales de esa industria suelen ser precarias y peligrosas, caracterizadas por largas jornadas (de 10 a 16 horas diarias que se intensifican en temporadas altas), salarios inferiores al mínimo vital que no cubren las necesidades básicas y perpetúan la situación de pobreza de poblaciones vulnerables (esos salarios mínimos bajos captan el interés de las marcas y empresas distribuidoras ricas y poderosas que atraen la inversión extranjera), entornos inseguros (fábricas con ventilación deficiente y riesgo de incendios y derrumbes), elevada informalidad (la producción se concentra en países con escasa protección laboral, donde la subcontratación dificulta la regulación), falta de derechos con ausencia de contratos estables, seguridad social y restricciones a la libertad sindical, altos índices de abusos físicos o verbales, violencia de género que afecta principalmente a mujeres y niñas de países del sur global, trabajo forzoso y explotación de menores (Agood Company, 2023; Schirrer, 2024; Amnistía Internacional, 2025). Las personas con identidades múltiples e interseccionales en función del género, origen étnico, casta, situación migratoria o creencia religiosa son objeto de discriminación combinada en el trabajo; por ejemplo, no obtienen ascensos, no se tienen en cuenta sus opiniones, se infravalora su trabajo. A esto se agregan riesgos en salud de orden ergonómico, como lesiones por movimientos repetitivos y manipulación de cargas, además de exposición a sustancias químicas tóxicas utilizadas en el teñido y tratamiento de telas. La mayoría de quienes trabajan en la confección en los principales países proveedores —Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka— son personas migrantes internas, sobre todo mujeres. Muchas de estas últimas se han trasladado de las zonas rurales a la ciudad para encontrar empleo sin sus familias ni redes de apoyo.

Consideramos importante dedicarle unas líneas de más al preocupante lugar del trabajo esclavo en la industria de la moda. El trabajo esclavo contemporáneo, entendido como una forma de explotación laboral extrema en la que una persona es privada de su libertad por parte de otra por motivos económicos o personales, es una cruda realidad en la industria de la moda, particularmente en países pobres donde la normativa es más débil y su aplicación escasa. La representación de una cadena de suministro típica del sector textil puede implicar, fácilmente, la intervención de nueve o diez empresas en más de cinco países; esta desconexión, junto con las grandes distancias existentes dentro de la propia cadena, tiene una enorme importancia en el fenómeno de la esclavitud moderna. Si el sector textil no puede definirse como una industria fundamentada en la esclavitud moderna, sí presenta factores que hacen que surjan casos de esta explotación laboral extrema (Descartes, 2025; Littlewood, Thea; 2026).

Para finalizar, es bueno precisar que la moda es un proceso social con el cual los objetos culturales, trátese de prácticas culturales, apreciación visual o creencias políticas, conservan prestigio o notoriedad durante un tiempo determinado (Rocamora y Smelik, 2019; Saltzman, 2016). Al ser fuertemente reconocidos por un grupo, algunos de esos objetos son trocados en un elemento de “moda” y, luego, su actualidad finaliza cuando su reconocimiento se colma, llega a un estado límite de aceptación. Conviene señalar que la moda actúa como un sistema que regula el consumo y los hábitos, reflejando en parte la cultura y los cambios históricos de la sociedad en un momento determinado. La moda es un fenómeno social y cultural que define tendencias de vestimenta, comportamiento o consumo adoptadas por una mayoría durante un tiempo y lugar específicos. Funciona como mecanismo de identidad personal y grupal, cambiando constantemente. La moda vestimentaria es, además de ser un objeto artístico o la compulsión humana hacia lo nuevo a través de una serie de cambios recurrentes, es una industria que contamina y explota, disciplina los cuerpos y los multiplica en estilos, une o separa superficialmente a los grupos por medio de la imitación o la distinción, uniforma o deforma.

Ahora bien, el vestido ciertamente responde a una necesidad funcional de proteger el cuerpo, pero es también más que eso, es un lenguaje simbólico que comunica identidad, un poderoso marcador de transformaciones sociales que sustenta y reproduce discursos sociales. La relación entre piel y vestimenta es dinámica y compleja, el vestido no solo cubre, sino que transforma la experiencia del cuerpo humano. En ese sentido, en una perspectiva de autonomía, en tanto que interfaz íntima y pública que moldea la percepción del cuerpo, puede contribuir a emancipar y crear libremente de manera individual y colectiva. Puede convertirse en una forma de autoexpresión y en un acto político de resistencia, alejándose de la estética comercial impuesta, la mercantilización de la vestimenta y sus nefastos impactos sociales y ecológicos. Puede pasar de una relación extractiva con la naturaleza a una relación recíproca basada en el cuido y la regeneración de los ecosistemas. Es este un desafío que se nos plantea.  

Referencias.

Agood Company (2023) Fast Fashion: The Environmental and Social Impact. https://www.agood.com/blogs/stories/fast-fashion-the-environmental-and-social-impact.

Alarcón, Muriely Shipley, Julia (2024) Las montañas de ropa se esfumaron del desierto de Atacama, pero el problema no desapareció. El País. https://elpais.com/america-futura/2024-01-04/las-montanas-de-ropa-se-esfumaron-del-desierto-de-atacama-pero-el-problema-no-desaparecio.html

Amnistía Internacional (2025) ¿Por qué los derechos laborales en el sector textil son una cuestión de discriminación de género? https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2025/11/workers-rights-in-the-garment-industry-a-gender-discrimination-issue/.

Descartes (2025) La industria de la moda; trabajo esclavo contemporáneo. https://www.descartes.com/es/resources/blog/industria-de-la-moda-trabajo-esclavo-contemporaneo.

Fashion Sustainable Directory (2026) ¿Cómo afecta la moda rápida a la calidad? https://fashion.sustainability-directory.com/question/how-does-fast-fashion-affect-quality/.

Grasso, Agustina (2025) Atacama: visitamos el basurero de ropa en Chile. Escritura Crónica. https://escrituracronica.com/atacama-basurero-ropa/.

Greenpeace (2025) Qué son los basureros textiles del planeta: el daño de la moda rápida del Desierto de Atacama a Ghana. https://www.greenpeace.org/colombia/blog/campanas/contaminacion/que-son-los-basureros-textiles-del-planeta-el-dano-de-la-moda-rapida-del-desierto-de-atacama-a-ghana/

 Littlewood Thea (2026) The Hidden Cost of Fashion. Fashion Revolution. https://www.fashionrevolution.org/the-hidden-cost/.

Macdermott, Erin (2021) ¿Qué le pasa a la industria de la moda y cómo solucionarlo? Extintion Rebellion. https://rebellion.global/es/blog/2021/07/26/fast-fashion/.

Maiti, Rashmila (2026) The Environmental Impact of Fast Fashion, Explained. EARTH.ORG. https://earth.org/fast-fashions-detrimental-effect-on-the-environment/

Munarriz, Jordy y Tello, Lesia (2025) Fast Fashion and Biodiversity Loss:
 A Growing Threat to Wildlife and Ecosystems. AYA. https://ecoaya.com/blogs/sustainability/fast-fashion-and-biodiversity-loss-microplastic-and-endangered-species

OHM Energie (2025) Les vraies conséquences de la fast fashion sur notre monde. https://ohm-energie.com/blog/fast-fashion-consequences.

Oxfam (2025) Pourquoi la fast fashion est un désastre pour l’environnement. https://www.oxfamfrance.org/climat-et-energie/impact-environnemental-mode-fast-fashion/.

Palacios, Amador (2025) Fast Fashion: El hilo invisible que conecta tu armario con el vertedero del mundo. Desde la terraza de Amador. https://desdelaterrazadeamador.com/fast-fashion-el-hilo-invisible-que-conecta-tu-armario-con-el-vertedero-del-mundo/.

Paz, Rafael; Dávalos, Fernanda y Resendiz, Alberto (2023) La industria de la moda: la segunda más contaminante del mundo. Revista UNAM Global. https://unamglobal.unam.mx/global_revista/la-industria-de-la-moda-la-segunda-mas-contaminante-del-mundo/

Rocamora, Agnès y Anneke M. Smelik (eds.) (2019), Thinking Through Fashion. A Guide to Key Theorists, Bloomsbury, Indiana.

Romanos, Andrea (2025) Moda rápida, derechos vulnerados: el precio oculto de la ropa barata. Universitat Oberta de Catalunya. https://www.uoc.edu/es/news/2025/moda-rapida-derechos-vulnerados-el-precio-real-de-la-ropa-barata.

Saltzman, Andrea La metáfora de la piel en el proceso poyectual de la vestimenta DATJournal, vol. 1, núm. 2, 2016, pp. 42-50 Universidade Anhembi Morumbi https://www.redalyc.org/pdf/7580/758079701005.pdf.

Schirrer, Solene (2024) The social impact of fast fashion. Voice. https://www.fabricofchange.ie/articles/the-social-impact-of-fast-fashion-.

Sueña entre Telas (2025) El Vertedero de Ghana: Un Problema Mundial. https://xn--sueaentretelas-snb.es/blog/el-vertedero-de-ghana-un-problema-mundial/.

The Guardian (2025) Fast-fashion recycling: how ‘the castoff capital of the world’ is making Indian factory workers sick. https://www.theguardian.com/global-development/2025/oct/07/indian-factory-workers-fast-fashion-recycling-panipat-discarded-clothing.

Turk, Vanessa (2023) Fast Fashion: Polluting our Water Millions of Clothing Items at a Time.  The GW Point Source. https://blogs.gwu.edu/law-gwpointsource/2023/10/02/fast-fashion-polluting-our-water-millions-of-clothing-items-at-a-time/