El Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) declaró una alerta sanitaria tras confirmar un brote de fiebre amarilla en el país. Según el balance oficial, se han registrado 36 casos desde junio de 2025 hasta la fecha, lo que representa un incremento importante frente al último brote de 2021, que solo reportó siete contagios.
El informe epidemiológico revela que el 75% de los diagnósticos corresponden a personas entre los 10 y 49 años. El virus se concentra principalmente en Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa. Las investigaciones señalan al estado Barinas como el origen del foco de infección.

Ante el aumento de contagios, la ministra de Salud, Nuramy Gutiérrez, anunció la intensificación de un plan de inmunización masiva, priorizando las zonas críticas.
Esta situación coincide con las advertencias de la Academia Nacional de Medicina, que en enero de 2026 instó al Estado a fortalecer la vigilancia epidemiológica debido a la presencia del virus en la región desde 2024. Al respecto, la Dra. María Eugenia Grillet, especialista en epidemiología, subrayó en redes sociales la urgencia de una acción coordinada:
“El brote actual de FA en Venezuela resalta necesidad de acción temprana, coordinada e integrada para proteger población vulnerable y construir sistemas resilientes capaces de abordar amenazas de FA selváticas y eventual emergencia de FA urbana”.
El cambio climático y la deforestación tropical impulsan el avance de esta enfermedad infecciosa. Ante este escenario, es imperativo un abordaje integral que considere dichas variables dentro del contexto de crisis climática global.