Disputas por el petróleo, condiciones laborales y ambiente en Venezuela: visiones desde dos líderes sindicales petroleros

El sector de los trabajadores es uno de los que más ha sufrido tanto la crisis nacional como la debacle de la industria petrolera. Y sigue siendo uno de los más combativos en la defensa de sus derechos. Conversamos con dos importantes dirigentes sindicales petroleros del país: José Bodas[1] y Eudis Girot[2], ambos integrando la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros de Venezuela (FUTPV). Con ellos hablamos no sólo de la actual situación de Venezuela después de la intervención estadounidense, del estado en el que se encuentra la industria, sino también de las difíciles condiciones que viven los obreros del sector. Aprovechamos este interesante intercambio para profundizar en otros aspectos olvidados de la actividad hidrocarburífera: ¿cuál es el impacto ambiental en los territorios, en la salud de los trabajadores? ¿Cómo ven ellos la discusión sobre cambio climático y transición energética? ¿Qué alternativas se pueden avizorar para enfrentar toda esta situación?

I. ¿Cómo ven el momento actual? Ilegitimidad política, reforma tutelada y desnacionalización

Vivimos una situación muy difícil y compleja, sobre todo desde el 3 de enero y la intervención estadounidense ‒coinciden ambos líderes sindicales. Para Eudis Girot, estamos ante la continuación de un ‘régimen antiobrero’, y señala que el principal problema del país es la ausencia de legitimidad política de las autoridades, que “hace que sus decisiones sean nulas e ineficaces. El país se ha anarquizado, pisotean las leyes y se desata la represión. Si tuviésemos elecciones, todas las decisiones tomadas por el gobierno actual deberán ser revisadas”.

Para José Bodas desde el 3E el gobierno nacional fijó un pacto con el gobierno ultraderechista de Donald Trump, con el objetivo de mantenerse en el poder. “Este pacto trajo consecuencias concretas en la actividad petrolera y en el país. Se hizo una reforma de la ley de hidrocarburos que nosotros decimos que se cocinó en la Casa Blanca. Favorece claramente a las transnacionales”. Bodas denunció el hecho que las empresas transnacionales estén al frente de los proyectos y controlen la producción petrolera, a pesar de ser socios minoritarios en las empresas mixtas. El sindicalista se refiere a la figura de los Contratos de Participación Productiva (CPP), impulsados por el gobierno de Maduro, que precedían a la intervención estadounidense.

“No se en qué otra parte del mundo ocurre eso. Solo en Venezuela. Ahora, con la reforma de la ley esto se acentúa y hay un hecho concreto”, alegó.

Bodas agrega: “Es una desnacionalización de la industria petrolera, donde PDVSA, y por tanto el Estado, ya no rigen la actividad. Estamos regresando a los tiempos de Juan Vicente Gómez. Es el regreso de las transnacionales, de no pagar impuestos ni regalías. Dando concesiones a amigos desde el poder, en las cuales se asocian las transnacionales. Es un ciclo que ha durado más de 100 años, y ese ciclo hay que romperlo”.

Bodas añade que además esto se expande a la minería (con una nueva ley) y otros sectores: “Van por el oro, digamos todos los minerales, la industria eléctrica. Todo producto de este pacto. Quieren reformar la ley del trabajo. Fedecámaras, el gobierno nacional y las transnacionales quieren mano de obra más barata, quieren despidos más baratos. Ellos sienten que están en una correlación de fuerzas favorable. Lo que nos están generando es una gran dependencia”.

II. Se habla de nuevos acuerdos e inversiones, pero la industria petrolera sigue destruida

Girot señala que la industria continúa colapsada, con un nivel de producción que sigue siendo precario, debido a que esta depende del funcionamiento del sistema eléctrico, del mantenimiento de la infraestructura y de la condición de los trabajadores. “Se habla de nuevos acuerdos, de nuevas inversiones millonarias. Pero la realidad es otra: las instalaciones están destruidas, los terminales están en una situación de colapso terrible”.

José Bodas indica que al menos desde 2005, ellos estuvieron entre las primeras corrientes sindicales en denunciar que “PDVSA se estaba cayendo a pedazos”. Esto por falta de inversiones, mantenimiento, adecuaciones. Señalaban que había “falta de equipos, de repuestos para las bombas, compresores. Que los taladros de los motores se quemaban y había que sustituirlos. No llegaban y eso hacía que bajara la producción. Todo esto lo denunciamos, hicimos informes y los presentamos al Ministerio del Trabajo, y a la mayoría de la junta directiva de la FUTPV. Esto pasó antes de las sanciones, y no se escuchó a los trabajadores. Ahí vemos las consecuencias”. Pese a esto admite que los niveles de producción se han venido levantando desde la pandemia, y hoy se llega a 1.235.000 barriles.

III. Sean transnacionales o PDVSA, todos tienen una brutal política de desconocimiento de nuestros derechos

Girot enfatiza en que las condiciones laborales en las que viven son terribles, mientras que José Bodas ha dicho que, sean las transnacionales (del país que sea, incluyendo China o Rusia), o sea PDVSA, “todas tienen una política brutal de desconocimiento de los derechos de los trabajadores”.

Para Girot el gran problema nacional es el laboral. “El movimiento de trabajadores ha visto como se denigran sus conquistas históricas. Somos al menos unas 13.000.000 de personas afectadas. Esto tiene un impacto en la vida de los venezolanos”. Son varias las penurias que señalan ambos líderes sindicales: salarios de hambre; trabajadores que cuando se enferman o sufren accidentes laborales, y tienen un reposo por operaciones de veintiún días, pierden los bonos, con consecuencias para toda su familia. Despidos que no reconocen prestaciones; reivindicaciones incumplidas como el préstamo de vivienda. “Nos deben 4 convenciones colectivas petroleras” dijo Bodas.

Y añadió a esto: “Si denunciamos la falta de implementos de seguridad para los trabajadores, nos despedían, o nos encarcelaban. Hubo también jubilaciones forzosas. O se decía que el que denunciaba era agente de potencias extranjeras o de la oligarquía”.

Tanto Bodas como Girot han enfatizado que uno de los problemas más sensibles es la cooptación gubernamental del movimiento sindical, básicamente la FUTPV, que a través de Wills Rangel, su presidente y afecto al gobierno chavista, avala esta política antiobrera. Girot señala que la FUTPV no ha vuelto a convocar a elecciones desde 2009, y que se está violando el artículo 402 de la ley del trabajo ‒que define los procesos electorales de las organizaciones sindicales. Este dirigente ha dedicado años a denunciar la situación en varias instancias, recurriendo por ejemplo al ministerio del trabajo o a la sala electoral del Tribunal Supremo de Justicia.

Girot plantea que en la base de esta sobreexplotación y denigración de los trabajadores está el desconocimiento del “costo labor”, del costo de remunerar a los obreros, lo que se traduce en el abaratamiento de la fuerza de trabajo. “Además de los costos por servicios, materiales, componentes logísticos, está el costo labor. ¿Qué va a pasar con eso? ¿Cómo se va a resolver? Se van a intensificar los conflictos y contradicciones entre el capital y el trabajo.

José Bodas ha manifestado la misma preocupación, sobre todo con la degradación de las regalías que establece la nueva reforma de la ley de hidrocarburos. “De acuerdo a la ley la regalía podría ser 0. En lo concreto, cuando se ven los números, por cada barril realmente ganamos 3,75 o 3,77 dólares. Entonces, si tú estás vendiendo un producto a costo, esto va a tener un impacto indudablemente en la economía y en las reivindicaciones de los trabajadores. ¿Qué pasa cuando vayamos a pedir contratos, a pedir aumento salarial? Nos van a decir ‘pero aquí no hay ganancia’. Entonces, ¿qué quieren, tercerizar la industria petrolera, privatizarla?”

Tanto Girot como Bodas coinciden en que no es posible una recuperación de la industria y la producción petrolera con salarios de hambre, sin reconocer los derechos laborales, los pasivos, y continuando la represión. Bodas dice que el leve aumento de la producción petrolera que se ha registrado no está repercutiendo positivamente en los beneficios para los trabajadores.

IV. Los barriles que Venezuela exporta están manchados de sangre de trabajadores y especies. El silenciado impacto socioambiental

Vista del derrame de petróleo en Boca de Aroa, estado Falcón. Agosto de 2024. Fuente: Juan Carlos Hernández - REUTERS

IMAGEN: Vista del derrame de petróleo en Boca de Aroa, estado Falcón. Agosto de 2024. Fuente: Juan Carlos Hernández – REUTERS

Por un terrible sesgo cultural, el tema petrolero suele estar centrado en la geopolítica, la política estatal, los niveles de producción, y la captura y distribución de renta. En los márgenes, quedan los numerosos e intensos impactos socioambientales que la industria genera, con una gran impunidad y silencio.

Girot y Bodas subrayan que los desmanes ambientales que ha generado la actividad petrolera son muy graves. Han aumentado los accidentes, los derrames, los incendios. Hay muchos oleoductos y gasoductos que están muy corroídos y que tienen fugas, y que la corrupción evita que estos problemas se corrijan. En las plantas catalizadoras, se desconoce dónde se depositan todos los desechos químicos. Se ha registrado la muerte de no pocos trabajadores.

“Los barriles que Venezuela exporta están manchados de sangre de trabajadores”, ha afirmado contundentemente Eudis Girot. Bodas ha dicho: “Nosotros hemos denunciado que la industria petrolera no se puede convertir en centro de muerte para las trabajadoras y los trabajadores”.

Los impactos son masivos y extendidos en todas las áreas petroleras: en el Golfete de Coro, afectando a numerosas familias de pescadores; en la parte sur del estado Anzoátegui y la Faja Petrolífera del Orinoco, donde los derrames han tenido repercusiones sobre los ríos y la actividad agrícola, ganadera y pesquera local. En las zonas aledañas al complejo industrial de Jose, en El Palito, en el lago de Maracaibo. Se ha arrasado con la flora, fauna, fuentes de agua y medios de vida. Girot también subraya la afectación a las comunidades por los mechurrios (o mecheros), y afirma que los indígenas kariña dicen que el petróleo está ya en la superficie del suelo.

Girot, que ha encabezado un movimiento en defensa de la salud y la vida de los trabajadores petroleros, asevera que prácticamente todos ellos están enfermos por el trabajo en la industria y las terribles condiciones en las que tienen que desempeñarse.

“Los obreros trabajan prácticamente sin protección. Tenemos metales pesados en nuestra sangre, en nuestros cuerpos. Respiramos metales pesados. Me refiero al vanadio, que está en los residuos del coque. Al plomo, arsénico, níquel, mercurio, entre otros. Yo mismo me intoxiqué varias veces con los cargamentos de nafta. Estos metales destruyen nuestros órganos, nuestro ADN, se alojan en la sangre y no podemos volver a quitarlos nunca más. Son componentes cancerígenos. Hay situación de abortos en mujeres, ya que los metales pesados afectan los órganos reproductivos. Heredamos la contaminación a nuestros hijos. Hay niños que han nacido con autismo por esto. Los trabajadores de la industria petrolera van a ella para morirse. Tenemos víctimas con nombre y apellido. Tenemos todos estos impactos documentados, hemos denunciado y consignado estos documentos en la fiscalía del estado Anzoátegui, antes de que me detuvieran. Luchamos día a día en instituciones para combatir esto”, expresó.

José Bodas señala que “cada vez que aumenta la producción, empeora la situación, porque hay más pozos y más actividad petrolera. Hemos dicho que la FUTPV debe declararse en emergencia, que se deben hacer inspecciones en las áreas. Pero en este momento la federación solo reconoce al gobierno y las transnacionales”.

Girot comparte esta reflexión: “La industria ha dejado un impacto ambiental que no hay manera de saldarlo. El daño ha sido tal que es incuantificable. Se habla de inversiones extranjeras para la industria por unos 100.000 millones de dólares, pero ¿cuánto es el monto para recuperar a los trabajadores? ¿Cuánto cuesta la recuperación de los mares, ríos, las tierras de los campesinos? ¿Cuánto es el costo del ambiente?”.

V. ¿Se discute sobre cambio climático y transición energética en los sindicatos venezolanos?

La crisis climática se agrava considerablemente a escala planetaria, mientras que las discusiones sobre transición energética se hacen cada vez más presentes, lo que ha implicado que se incorporen sectores de trabajadores petroleros en otros países. ¿Y Venezuela?

José Bodas afirma: “nosotros creemos que hay una situación de calentamiento climático global, una crisis global, muy grave. Hemos visto que muchas personas desconocen o niegan esta realidad. La industria petrolera, sobre todo en este país, sigue quemando en grandes cantidades el gas. Mira los mechurrios en el oriente. En vez de utilizarse el gas lo que se hace es quemarse a la atmósfera. Es una situación en verdad muy muy atrasada”.

Sobre esto, continúa planteando que, indudablemente tenemos que superar la explotación petrolera. “Como país petrolero tenemos una responsabilidad. Pero, por otro lado, tenemos que sobrevivir a esta crisis tan grave que tenemos. Lo ideal es que se diversifique la economía. El problema es que dependemos en más del 97% de las divisas del petróleo. Entonces hay que buscar un equilibrio”.

Eudis Girot admite: “deberíamos migrar hacia esos debates. Nosotros reconocemos que hay un debate entre recuperación petrolera versus pasivos ambientales y laborales. Problemas como estos se podrían abordar desde una clase obrera organizada, que trascienda el mero hecho del salario. Porque tenemos que reconocer que el trabajador petrolero es mucho más que eso. Es habitante de una comunidad, tiene familia. Entonces hay otros asuntos que le atañen, su entorno, la familia, la alimentación, el ambiente”.

¿Qué hacer? Bodas plantea que de los mismos ingresos petroleros debería crearse un fondo para abordar estos temas, para estudiar salidas. “El reto que tenemos es muy grande. No es sólo por el petróleo, son todos los recursos renovables y no renovables. Es el agua, son los ríos, los bosques. No se puede continuar con la depredación de todo, de la naturaleza. Miren lo que está pasando con el oro y la destrucción de la Gran Sabana, con los ecosistemas de selva. Entonces debemos alzar la voz por la defensa de todos los recursos de este país y, sobre todo, en la perspectiva que estos recursos lleguen a las mayorías”.

VI. ¿Qué hacer? Un movimiento amplio, por todas las reivindicaciones sociales

Bodas considera que los ingresos petroleros se deben dirigir fundamentalmente a “atender las graves situaciones que está viviendo el pueblo de Venezuela y, fundamentalmente, todo lo que tiene que ver con los derechos humanos, como es la salud, la educación, la reconstrucción de Vargas después del doble terremoto”.

Girot subraya que los trabajadores están viviendo un momento estelar y que los sindicatos seguirán siendo herramientas clave de lucha popular. “Debemos reinstitucionalizar el país, se tiene que consultar a la gente. No es desde cúpulas y autoridades arrodilladas que se puede construir una nueva sociedad, que es lo que queremos nosotros. No es posible lograr eso con la injerencia estadounidense, sin restituir los derechos a los trabajadores. Enrumbaremos el país y los trabajadores serán protagonistas”.

También señaló que “Salvar a Venezuela es tarea de todos”, lo que coincide con un planteamiento de Bodas: Tiene que haber un movimiento desde la academia, desde los profesores, los estudiantes, los trabajadores. Todos tenemos que hacer esfuerzo para crear un gran movimiento en defensa del petróleo, del gas, el oro, las tierras raras, los recursos que para este pueblo son fundamentales.

Esto implica dejar de dar luchas por separado, y en cambio construir un movimiento plural, que lucha por el salario, mejores condiciones de trabajo, por la salud, por la vivienda, por la soberanía de Venezuela, por todas las reivindicaciones. “Es el reto que tenemos hoy. Los trabajadores debemos de construir fuerza, músculo social, para luchar por nuestros derechos.”. Girot afirmó: “Este es un pueblo que ha sufrido mucho, pero va a alzar su voz”.


[1] José Bodas es también dirigente nacional de la Corriente, Clasista Unitaria, Revolucionaria y Autónoma CCURA, e integrante del Partido Socialismo y Libertad. Cuenta en X: https://x.com/J_Bodas; Instagram: https://www.instagram.com/josebodaslugo/

[2] Redes sociales de Eudis Girot: Tiktok https://www.tiktok.com/@eudisgirott