Lisa Henrito, es una lideresa pemón y hasta hace poco capitana de la comunidad Maurak, en el Sector VI. Es un referente en la lucha por la defensa de los derechos indígenas en Venezuela, e impulsa iniciativas para contrarrestar el agresivo avance de la minería en sus territorios, en el contexto del Arco Minero del Orinoco. Conversamos con ella sobre la situación general en territorio pemón, y las estrategias y alternativas que impulsa desde su comunidad.
SITUACIÓN GENERAL DEL PUEBLO PEMÓN
Emiliano Teran: Lisa, primero que todo, ¿cómo está en estos últimos tiempos la situación general del Pueblo Pemón?
Lisa Henrito: Bueno, hay una situación bastante complicada, no es nada nuevo que no hayamos enfrentado como pueblo indígena. Hemos sido históricamente despojados en nuestro territorio. El Pueblo Pemón tiene un poco más de 100 años de contacto con los no indígenas, precisamente por el oro, por la minería. Y eso sigue hoy en día, solamente cambian las formas de hacerlo, según la política de cada gobierno.
Hay una buena parte de nuestro territorio que ya ha sido intervenido por la minería y hay comunidades que han hecho su vida ahí. En el municipio Gran Sabana hay 115 comunidades indígenas Pemón, de las cuales 67 tienen actividades mineras. En todo el territorio Pemón, que abarca 3 países, hay188 comunidades, de las cuales 112 comunidades tienen actividades mineras.
Estamos tratando de definir bien cuando es una comunidad que es minera y cuando es una comunidad que está dentro de un área minera. Son dos cosas diferentes, porque hay comunidades que se crearon gracias a la actividad minera. Por ejemplo, MusuK pa en La Paragua, es una comunidad indígena minera.
Muy pocas comunidades hemos prohibido la mina. Por ejemplo en Maurak lo hemos hecho.
Hay pasivos ambientales desde hace años. Pasivos ambientales de los que el gobierno nunca se ocupó. Y estoy hablando mucho antes de este gobierno. Nunca se ocuparon en reparar eso o de alguna manera indemnizar, o un plan de recuperación de la zona.
Entonces, en este momento nos encontramos en una encrucijada. ¿Por qué? Por un lado, porque tenemos 12 años desde que se conformó el Consejo de Caciques Generales, una instancia que era para la organización de autogobiernos para proteger y defender nuestros derechos, pero que se afincó mucho en la defensa la minería. Y esto nos explotó en la cara, porque hemos destruido. Estamos evaluando ahorita el área destruida.
Por otro lado, el gobierno nos acusa de que no hemos administrado bien nuestro territorio, de ser destructores de nuestro territorio, y de participar en todas las actividades irregulares que se dan por aquí, tráfico de combustible, tráfico de alimentos, tráfico de materiales y todo lo que tiene que ver con minería. Todo el ataque contra nosotros comenzó sistemáticamente en 2018 con la muerte de Charlie Peñalosa en Canaima, y se llegó al clímax en 2019 con la masacre de Kumarakapay, Santa Elena, después hubo la masacre de Ikabarú, o sea, todo fue una cadena de sucesos, que nosotros lo vimos todo orquestado.
El gobierno no esperaba que reaccionáramos como lo hicimos, usamos mucho los medios de comunicación, alertas a las organizaciones de las Naciones Unidas, colocar esto a nivel internacional. Entonces ellos tuvieron como que retroceder un poco, y comenzaron a tratar de hacer un trabajo de seguir cooptando a los líderes.
La amenaza que percibimos es la de intervenir militarmente el territorio, colocar bases militares, porque nosotros como indígenas supuestamente hemos atentado contra la soberanía.
UN SISTEMA MINERO CORRUPTO IMPUESTO A LOS INDÍGENAS
ET: ¿Cómo se da ese proceso de cooptación de líderes indígenas?
LH: Yo me atrevo a decir que hay una política del Estado, una política de este gobierno, que es imponer un sistema, desde la pandemia para acá. Es un sistema corrupto permitido por los militares. Incitan a los indígenas, ‘allí hay oro, te voy a dejar trabajar, te voy a dar dos bombitas y te voy a garantizan mensualmente cinco tambores de gasoil, te paso por la alcabala, yo el militar’. Luego en los indígenas empiezo a hacer cosas y pienso que es normal, que es legal, porque todo el mundo lo está haciendo, y tú no me puedes decir nada, porque tú también lo haces. Lamentablemente, nuestros capitanes también participaron en esto y ha sido un sistema impuesto.
Las mercancías las desvían para las bodegas que están en las minas, suben todos los precios. Hay que pagar en la alcabala 100 reales (brasileros) para pasar un tambor de combustible (unos 20$). Imagínate todo ese cambio para el indígena.
En este contexto, estamos obligados a incurrir en esa actividad y en la economía del municipio, que gira en torno a la actividad minera. Yo no soy de una comunidad minera, pero todos los ingresos del aeropuerto, de los galpones que tenemos, vienen de la minería, porque los mineros son los que vienen, compran, son los que utilizan las empresas, van para las mineras y de ahí entran.
ESTRATEGIAS PARA ENFRENTAR EL AVANCE MINERO

FOTOGRAFÍA: Entrenamiento del equipo juvenil de Pumas de la comunidad de Maurak. Fuente: Maurak SportTv, cuenta de Facebook https://www.facebook.com/profile.php?id=61550056897342
ETM: ¿Qué estrategias desarrollan para tratar de enfrentar estas contradicciones tan fuertes?
LH: Bueno, desde hace casi cinco años yo retome el reto de ser capitana en un momento muy difícil pues. En lo personal como dirigente veo que eso es como cuando uno tiene un niño hiperactivo, y tienes que mantenerlo ocupado todos los días. De la escuela, después en tareas dirigidas, meterlo alguna clase de música, hablar un idioma, qué sé yo, hasta la noche y bueno, darle un té de manzanilla en la noche a ver si duerme. Es algo así para nosotros, ¿no? Entonces, primero hay que entender realmente cuál es la necesidad, qué es lo que está buscando todo el mundo. Obviamente el dinero, que es lo que busca el joven.
Aparte que soy fanática del fútbol, vi que el fútbol era un medio para sacar a los jóvenes de la minería. Estamos trabajando fuertemente con una escuela de fútbol. Ha sido un boom. Ahora todo el mundo está creando equipos, los están registrando. Lo ven como un ejemplo. Maurak siempre enciende la mecha. Hay un joven de Ikabarú que me contactó hace poco. Me dijo, “capitana, cuándo me puedes atender, necesito salir, porque yo estoy consciente que estamos destruyendo nuestra comunidad, yo sé que no podemos vivir todo el tiempo de la minería, yo estoy consciente que el oro se acaba. Pero quiero saber cómo hiciste tú para crear todo tu equipo de fútbol, para todo lo que estás haciendo, porque tengo un equipo audiovisual, estamos sacando película, ya vamos a ir por nuestra segunda película”.
Claro, no es que los jóvenes están saliendo totalmente de la mina por el fútbol. O sea, puede que ellos vayan a seguir yendo a la mina, pero que no lo vean como algo permanente, ‘que voy a la mina y ahí me voy a quedar’. Puede que digan: “hay un torneo, entonces voy a la mina dos semanas para comprar mi tacos”, y se salen ¿me entiendes? Y sin embargo, hasta en eso estoy tratando de conseguir: que si vamos a jugar, yo le tenga sus uniformes, sus tacos, sus medias, todo lo que necesiten. Pero el gobierno o la federación de fútbol tendrían también que hacer su parte.
Estuve hablando con la gente de Canaima que tiene una orquesta, a ver cómo abrir una sucursal aquí, para ir captando a los niños. Lo otro es la parte turística, la idea es ofrecer un turismo comunitario, combinado con la producción agropecuaria; que los jóvenes puedan tener un ingreso. Hay que buscar la manera de la comercialización de nuestros productos, porque nosotros ya producimos para consumo interno, ya estamos mejorando poco a poco eso.
Estoy también impulsando la creación de empresas propias, de empresas donde deberían generar empleo, que paguen relativamente bien para que los usuarios puedan tener algo de ingreso, porque al final eso es lo que todos están buscando. Estamos tratando de reactivar todo.
Entonces, esas son algunas estrategias, diría yo. Claro, es muy difícil porque no todos los jóvenes les gusta sembrar y la parte turística. Ya estamos trabajando sobre eso, hay un grupo bastante grande de jóvenes, niños desde los siete años a jóvenes hasta los veinticinco que ya tienen conformado eso y estamos abriendo una ruta. Pero afortunadamente solo tengo en la mina 35 personas de 1.736 habitantes de mi comunidad. O sea yo siento que por lo menos estamos haciendo algo.
La debilidad de esto es que el gobierno no está apoyando como debería ser. Todas las comunidades queremos lo mismo: atención buena en salud, una escuela, una iglesia, zonas recreativas, una casa comunal para las reuniones, empleos, algo que me genere plata, y eso es todo. No estamos buscando cada uno tener un carro de último modelo, nada de eso, ¿ves? Es realmente muy simple y sencillo lo que quieren las comunidades indígenas.
CREAR Y FORTALECER CONCIENCIA
ETM: ¿Qué crees que haga que unas comunidades pemón hagan minería y otras decidan no hacerlo?
LH: Creo que es algo de conciencia, eso sería la diferencia. Mi comunidad dice, ¿vamos a trabajar la minería? No. ¿Por qué? Porque tenemos una reserva de agua, hay que proteger el agua. A pesar de las consecuencias que ha dejado este sistema impuesto, seguimos teniendo agua limpia, agua pura, muchos recursos naturales. Aquí seguimos por lo menos con algo de bosque y por supuesto ni se diga en la belleza paisajística, no hay comparación. Seguimos teniendo esto en la mano y es lo que nos permite por lo menos mantener como esta esperanza, mantener lo que estamos trabajando. Tenemos que cuidar esto, ver la espiritualidad, toda esta parte indígena que nosotros mantenemos aquí, a pesar de todos los problemas.
En cambio otras comunidades han destruido manantiales. Ellos tienen que ir ahora bien lejos para buscar agua. Entonces es conciencia de la comunidad de los líderes.
Mi pueblo no es pobre. Mi casa es de maderita, vivo muy simple, no quiere decir que soy pobre. Porque estoy viviendo cómoda, tengo las 3 comidas diarias, tengo una cama donde dormir tranquilamente, tengo agua a tomar, me baño en el río si quiero, ¿me entiendes? Me voy al conuco si quiero, voy al pueblo a comprar si quiero, puedo viajar a Puerto Ordaz. ¿Quién es pobre? ¿Qué quiero decir con eso? Es una pobreza impuesta, un sistema donde tú te vuelvas dependiente de él, dependiente de alguien o dependiente de una institución. Eso no podemos seguir promocionándolo.
¿ALTERNATIVAS?
ETM: ¿Se puede transformar esta situación?
LH: Sí, se puede, pero tiene mucho que ver con la visión que tienen los líderes, la capacidad que tienen los líderes de trabajar en pro de nuestra visión. ¿Cuál visión? Yo como líder indígena, mujer, protectora de mi familia, mi pueblo y la naturaleza, mi visión es seguir viviendo en armonía con la naturaleza. Y más allá, es ser realmente dueño o dueña y administradora de mi territorio. Yo soy quien he decidido quién entra y quién no. Eso hay que recuperarlo porque nuestros ancestros eran así, por eso mismo puedo disfrutar hoy de esta naturaleza, todavía puedo tomar esa agua limpia, porque ellos mantuvieron esa visión. Su convivencia con la naturaleza, que al final es de todos los seres humanos porque respiramos el mismo oxígeno, el mismo aire, todo necesitamos agua para vivir. Entonces es mantener ese equilibrio con la naturaleza donde quiera que estemos.
Y definitivamente, los pueblos indígenas tenemos que adaptarnos y ser resilientes a todo lo que viene.