El Gobierno de Trump está intentando revocar una normativa histórica que permite a la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por su sigla en inglés) regular las emisiones de gases con efecto invernadero de automóviles, centrales eléctricas y otras fuentes bajo la autoridad que le otorga la Ley de Aire Limpio. Durante más de una década, la herramienta conocida como “Declaración de peligrosidad” ha sido uno de los fundamentos jurídicos más importantes utilizados por el Gobierno federal estadounidense para combatir el cambio climático.
Una entrevista realizada a David Doniger, del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales (NRDC, por su sigla en inglés), revela que, desde que se instituyó esta normativa, “hemos avanzado mucho” en la reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero. “Pero ahora el director de la EPA, Lee Zeldin, está intentando, a contramano de la evidencia científica, revocar la declaración que establece que estas cosas son peligrosas”.
En un podcast Lee Zeldin afirmó que la ciencia que estudia el cambio climático es una “religión climática” y que las políticas de aire limpio son parte de una “agenda de izquierda” impulsada por Obama y Biden; aseguró que darán una estacada al corazón de las políticas climáticas, que consideran negativas para la economía, proponiendo que los ciudadanos norteamericanos deben manejar más autos de combustión interna; así mismo detalló que es mentira que el CO₂ forme parte de los gases de efecto invernadero y tachó de mentira de izquierda la información científica existente sobre la atmosfera y el CO₂, aunque claro, nunca presentan los datos y evidencias para sostener sus afirmaciones contrarias al conocimiento científico actual.
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Jill Tauber, vicepresidenta de litigios sobre clima y energía de Earthjustice, una organización que actualmente demanda a la administración Trump por varios retrocesos ambientales dijo que: “eliminar los estándares de contaminación de la mayor fuente industrial de contaminación por gases de efecto invernadero en los Estados Unidos va en contra de lo que exige la ley, lo que nos dice la ciencia y lo que estamos viendo todos los días”
Este cambio en las regulaciones se está anunciando en momentos en que comunidades de todo Estados Unidos lidian con los efectos de desastres naturales cada vez más frecuentes e intensos, desde inundaciones hasta olas de calor y fuertes tormentas. “Lo que estamos viviendo, estos eventos climáticos extremos, son una demostración de que las emisiones de carbono representan un peligro para nuestra salud, más aún, para la salud del planeta”, añade el científico especializado en cambio climático, Michael Mann.
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Además, estas disposiciones se dan cuando también se anuncia la eliminación del proyecto de subvenciones a la energía solar para hogares pobres y los proyectos de desarrollo de energías alternativas; que consideran amenazas para Estados Unidos. Lo que significa una nueva ofensiva para desarticular las políticas climáticas, ya desmanteladas las agencias científicas encargadas de estudiar y recabar los datos climáticos; desfinanciar investigaciones en agencias privadas y mixtas; viene ahora el mayor programa de desregulación, siendo así Estados Unidos, no solamente uno de los países que más contribuye al Cambio Climático y el mayor a través de la historia, sino el principal obstáculo actualmente para combatir y mitigar ese daño que han impulsado y que mantienen con su estilo de vida destructivo.