Crisis hídrica en el estado Sucre

Crisis hídrica en Cumaná. Crédito foto: Prensa OrienteVe

La población de Cumaná en el estado Sucre está asistiendo a una crisis hídrica de gran magnitud; llevan más de tres semanas sin suministro de agua, hecho que ha afectado a Cumaná y municipios como Sucre, Bolívar, Cruz Salmerón Acosta, Araya, Marigüitar. Esta problemática se generó por la obstrucción por derrumbe en el túnel de trasvase del embalse Turimiquire (causado por el sismo del 22 de febrero de 2026), lo cual redujo drásticamente el caudal que provee agua al estado Sucre y Nueva Esparta.

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Esta crisis hídrica ha ido agravándose, generando a su vez otras problemáticas como el aumento de casos de diarrea, vómitos, afecciones gastrointestinales (especialmente en niños y adultos mayores), atribuidos a agua contaminada de cisternas o fuentes alternativas.

Los habitantes de los municipios afectados han realizado protestas, cerrando vías a fin de exigir el derecho al agua.  A pesar de que las autoridades regionales han decretado la emergencia hídrica (Decreto N° 277 del 5 de marzo) y han implementado un plan de abastecimiento, los camiones cisternas han sido insuficientes, ya que no cubren la demanda. De hecho, la población ha recurrido a ríos, pozos, caños  o traslados temporales a otras ciudades (Carúpano, Margarita, etc.) para bañarse, cocinar o lavar.

Pese a los anuncios oficiales sobre un restablecimiento progresivo del servicio de agua potable, que supuestamente comenzó el 12 de marzo con un bombeo parcial en algunas zonas, la situación real al 15 de marzo evidencia que la mayoría de los sectores afectados continúan sin recibir agua por tubería o, en el mejor de los casos, cuentan con un suministro extremadamente irregular.

Las autoridades competentes insisten públicamente en que las labores de reparación y mantenimiento avanzan conforme a lo planeado, asegurando que el servicio de agua potable será restablecido prontamente. Sin embargo, numerosos reportes y denuncias de ciudadanos en redes sociales y medios de comunicación subrayan que la problemática persiste.

fuente: Reporteya

La crisis del agua en Cumaná lejos de limitarse a la simple falta de suministro, se ha transformado en un problema de múltiples dimensiones que afecta de manera directa la vida cotidiana de al menos 200 mil familias, quienes deben buscar alternativas para satisfacer sus necesidades básicas de higiene, alimentación y limpieza. Además, el impacto negativo se extiende a sectores clave como el comercio, la educación y la salud, ya que muchos establecimientos comerciales han tenido que reducir sus horarios o cerrar temporalmente debido a la imposibilidad de operar sin agua. Las escuelas enfrentan dificultades para mantener las condiciones mínimas de salubridad, lo que pone en riesgo la continuidad de las clases presenciales. Por su parte, los hospitales y centros de salud han visto comprometida su capacidad de atención, ya que la falta de agua afecta directamente la higiene, la limpieza de equipos y la atención de pacientes, agravando aún más la emergencia sanitaria.

Ver también: Agua contaminada y su consumo: otra dimensión de la crisis hídrica en Venezuela

Más allá del tema del derrumbe que actualmente afecta de manera significativa al caudal de la represa Turimiquire, existen artículos que señalan que esta infraestructura ha venido presentando, desde hace aproximadamente tres décadas, una serie de problemas recurrentes relacionados con filtraciones en su estructura. Estas filtraciones tienen un impacto directo y negativo en el volumen de agua disponible, ya que provocan una disminución sostenida del caudal que puede ser almacenado y distribuido. La importancia de este embalse es fundamental y no puede ser subestimada, ya que constituye la principal fuente de abastecimiento de agua potable tanto para la población del estado Sucre como para la del estado Nueva Esparta. Esta relevancia se ha hecho aún más evidente en el contexto de la actual emergencia hídrica, donde lel derrumbe de un tunel en la represa han generado serias dificultades para garantizar el suministro regular y suficiente de agua a miles de familias, afectando actividades cotidianas y la salud pública. Por lo tanto, la situación de la represa Turimiquire no solo es un asunto técnico, sino también social y estratégico para el bienestar de toda la zona oriental del país y que, por tanto, exige una respuesta integral y a largo plazo.